¿Necesito un plan estratégico?

Muchas de nuestras frustaciones en el terreno de nuestro desarrollo personal y/o profesional se deben a que no tenemos definido claramente qué queremos, cuáles son nuestras prioridades y cómo podemos gestionar nuestras relaciones, trabajo o aficiones.

Un plan estratégico nos sirve para conocernos mejor a nosotros mismos mediante el autoconocimiento, saber quiénes somos, dónde estamos e identificar a dónde queremos llegar para ejecutar un plan de acción que nos lleve hacia dónde queremos estar.

” Es una potente herramienta tanto para el desarrollo profesional como para el desarrollo personal.”

Tanto en nuestro entorno personal como profesional nos damos cuenta de que las cosas no han resultado como pensábamos porque simplemente no hemos sabido prestarle la atención necesaria al asunto en el momento adecuado, es decir, ha habido una falta de planificación y esto acaba siendo una causa de insatisfacción porque no hemos sabido gestionar adecuadamente una situación. A veces puede que la responsabilidad no sea nuestra pero si tenemos alguna capacidad de influir nos daremos cuenta de que estamos eludiendo una gran responsabilidad sino articulamos un plan estratégico.

¿Necesito yo un plan estratégico?

Por regla general, casi todo el mundo tiene algún objetivo o asignatura pendiente cuya realización podría hacerse más próxima con el desarrollo de un Plan estratégico enfocado hacia su desarrollo.

Lo importante para su realización no es tener objetivos sino que la ausencia de los mismos nos causen un malestar bien en el marco profesional o en el personal. Si tienes una sensación de desorientación de prioridades en el desempeño profesional o una cierta desalineación de interés personal puede que establecer tu propio plan estratégico profesional o personal te ayude a ponerte en el camino.

” Si la ausencia de objetivos nos genera malestar,
es importante pensar en un plan estratégico.”

El plan estratégico es una herramienta útil siempre y cuando no nos sintamos agobiados por el mismo. También cabe contemplar que cualquier momento no es siempre adecuado, deberemos elegir el momento más propicio en función de nuestros objetivos y prioridades.

¿En que consiste un plan estratégico?

En líneas generales sería el resultado del estudio de tres preguntas fundamentales: ¿Quiénes somos? ¿Qué deseamos? ¿Cómo lo conseguimos?

1. ¿Quiénes somos? 

Esta parte consiste en hacer un buen ejercicio de autoconocimiento, no sólo la visión que tenemos de nosotros sino la visión que se tiene de nosotros desde el exterior. Se trata de adquirir una mayor consciencia sobre nuestros valores, visión, competencias y preferencias. Es fundamental tener un planteamiento honesto de nuestros aspectos favorables y de las áreas mejorables. Algunos ejercicios prácticos cómo la Ventana de Johari, test de personalidad como el MBTI Indicador de tipo Myers-Bridge u otros como los que podemos encontrar en Central Test (soluciones para procesos de selección y gestión de talentos) pueden ayudarnos a identificar algunas de nuestras preferencias, valores y competencias emocionales más importantes.

La Ventana de Hohari en una útil herramienta de análisis de una mismo. Nos ayuda a comprender las diferencias entre la percepción que tenemos de nosotros mismos y como nos ven.
La Ventana de Johari es una útil herramienta de análisis de uno mismo. Nos ayuda a comprender las diferencias entre la percepción que tenemos de nosotros mismos y como nos ven desde el exterior.

2. ¿Qué deseamos?

¿Cuáles son nuestros objetivos?, ¿qué queremos conseguir? y sobre todo ¿qué podemos y queremos hacer para ello?. Los objetivos que nos planteemos deben ser motivadores si realmente queremos que nos activen.

“El deseo lo vivimos como algo propio,
el deber como una imposición externa”

En este punto nuestro retrato ideal, a partir del autoconocimiento previo, estaría formado por nuestros propios valores humanos y visión o ideal al que aspiramos. Esto sumado a nuestras competencias sobre lo que ya conocemos, nuestras habilidades, actitudes y preferencias entre las que podemos incluir nuestras aficiones y prioridades nos dará un punto de referencia a la hora de fijar objetivos enfocados.

Una técnica muy recurrida para establecer objetivos de rendimiento es el análisis DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas, Oportunidades) ya que nos ayudará a identificar nuestros puntos fuertes y sobre todo las áreas de mejora donde recaerá gran parte del peso de las acciones que contemplemos en nuestro Plan de Acción.

DAFO-infografia

Los objetivos de rendimiento pueden estar encaminados hacia la mejora de nuestras debilidades o el potenciamiento de nuestras fortalezas y oportunidades. Los objetivos de rendimiento que nos propongamos no deben ser algo etéreo, sino todo lo contrario han de ser específicos, cuantificables, realístas y limitados en el tiempo (objetivos SMART).

Otro ejercicio práctico que nos puede ayudar a fijar nuestros objetivos y situar nuestras prioridades es La Rueda de la Vida. Consiste en dibujar un círculo dividirlo en 8 porciones y asignarle a cada parte un factor clave u objetivo ya sea en tu vida personal (ocio, amor, hogar, familia, amigos, trabajo, salud…) o profesional (salario, motivación, crecimiento, formación…) y asignarle a cada concepto una puntuación donde 0 es el centro del círculo y 10 sería la porción completa en función de lo satisfechos que estamos en cada área de manera que conseguimos una manera muy gráfica de visualizar que áreas están mejor gestionadas que otras y dónde es preciso un cambio de acuerdo a nuestro ideal.

Rueda-vida-infografia

3. ¿Cómo lo conseguimos?

Con nuestro Plan de Acción. El Plan de Acción son los mecanismos o acciones que tenemos que poner en marcha para lograr nuestros objetivos, bien a través del desarrollo personal, de capacitación profesional, de la comunicación de la marca deseada… etc

El Plan de Acción está formado por los objetivos de rendimiento que nos hemos marcado y las actuaciones concretas que podemos poner en práctica evaluando a corto plazo si están resultando de utilidad.

Cada acción depende directamente de las áreas de mejora que hemos detectado en fases anteriores y de los objetivos de rendimiento que hayamos establecido.

A nivel de comunicación de nuestra marca personal con el exterior, las fortalezas suponen elementos diferenciales que nos caracterizan positivamente y podemos aprovechar su utilización para comunicación generando contenidos y mensajes en el entorno online y/o offline.

Un Plan de Acción puede incorporar acciones tendentes a comunicar:

  1. LO QUE SI FUNCIONA
  2. LO QUE NOS DIFERENCIA
  3. NUESTROS PUNTOS FUERTES
  4. EL VALOR QUE PODEMOS APORTAR

¿En quién nos apoyamos?

Muchas veces necesitaremos ayuda externa para el cumplimiento de nuestro Plan de Acción en función de las dimensiones de nuestras capacidades y objetivos. Puedes apoyarte en un Coaching profesional que trabajará más la rama de tu autoconocimiento y fomentará tu responsabilidad y compromiso con el cumplimiento de objetivos, o bien, con técnicas más directivas y prácticas a la hora de detectar tus fortalezas y debilidades ayudándote en la ejecución del plan de acción.

Cabe considerar también el establecimiento de relaciones de colaboración con otros ya que constituye un canal de información relevante sobre intereses afines a los nuestros, nuevas oportunidades y también a la hora de ser más eficaces en nuestros planes de acción o conseguir mayor visibilidad.

 


 

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